Cuando Irse No Es Tan Fácil

La pregunta quedó suspendida en el aire, pesada, incómoda, como si llevara años esperando ser pronunciada. Laura bajó la mirada y jugó nerviosamente con la taza entre sus manos. El café ya estaba frío, pero ella ni siquiera lo había notado.

—No es tan simple —respondió al fin, en voz baja.

Quien la escuchaba frunció el ceño, incapaz de entender. Desde fuera, todo parecía evidente: si alguien sufre, se va. Si alguien tiene miedo, huye. Pero la realidad, pensó Laura, rara vez es tan clara.

Recordó la primera vez que sintió que algo no estaba bien. No fue un golpe ni un grito, sino una palabra dicha con desprecio, casi como una broma. Después vinieron otras, cada vez más frecuentes, más hirientes. Sin darse cuenta, empezó a dudar de sí misma. De su memoria, de sus decisiones, incluso de su valor como persona.

—Al principio no lo ves —continuó—. Crees que es algo pasajero, que va a cambiar.

Y esa esperanza se convierte en una trampa. Porque mientras uno espera que todo mejore, el daño sigue creciendo. No de golpe, sino poco a poco, como una gota constante que termina desgastando la piedra.

También estaba el miedo. No solo a la persona que la hacía sentir pequeña, sino a lo desconocido. ¿A dónde iría? ¿Cómo empezaría de nuevo? Había días en los que pensaba en marcharse, en cerrar la puerta y no volver. Pero entonces aparecían las dudas, las excusas, los recuerdos de momentos buenos que la hacían cuestionarlo todo.

—Te convences de que no es tan grave —dijo, levantando la vista por primera vez—. De que puedes soportarlo.

Hubo un silencio largo. No era fácil poner en palabras algo que había sido tan confuso durante tanto tiempo.

—Y luego está la culpa —añadió—. Sientes que, de alguna forma, tú también eres responsable.

La persona frente a ella bajó la mirada, comprendiendo poco a poco.

Laura respiró hondo.

—No me escapé porque no sabía que estaba atrapada —concluyó.

A veces, las cadenas no hacen ruido. No se ven. Pero pesan igual. Y romperlas no es cuestión de fuerza, sino de darse cuenta de que existen.

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